Estipendio2

¡La Misa no se paga!
Los medios de comunicación: portales digitales, radio, televisión y prensa escrita, nacionales e internacionales, –como siempre suelen hacerlo, por razones de nota o amarillismo periodístico, y descontextualizando algunas frases con la finalidad de generar suspicacias o morbo entre la gente– difundieron inmediatamente las siguientes frases dichas por el Papa Francisco en su audiencia del miércoles 7 de marzo: … ¡ah, Padre!, ¿quanto debo pagare per che il mio nome venga lì?, ¡niente, capito questo, niente! La messa no si paga, la messa è il sacrificio di Cristo, che è gratuito, la redenzione è gratuita ...
Los conductores de ciertos noticieros en México hicieron apuntes falaces y tendenciosos, como los siguientes:
“El Papa Francisco aclaró que las misas son gratuitas, y nadie está obligado a pagar por ellas, ni siquiera cuando se quieren ofrecer especialmente por un familiar o un amigo fallecido” (Notimex. Agencia de noticias del Estado de México).
“Nadie debe pagar por una misa. Desde el Vaticano el Papa Francisco sentencia que la misa es el sacrificio de Cristo; y que por ello no, no se paga, sin importar que se solicite mencionar a algún familiar o amigo que haya fallecido. Recomendó a los católicos nombrar a su ser querido en voz baja durante la misa, como otra opción” ...video... allí están las palabras del propio Papa: las misas no se deben pagar” (Imagen noticia, México).
“En una audiencia pública el Papa, el argentino, pues dijo que no se debían cobrar las misas y que lo mejor dicho (sic), pues que no se pagaran... El Papa dijo que ninguna persona está obligada nunca a pagar por una misa o por algún servicio religioso. Aclaró que la misa es el sacrificio de Cristo, que por supuesto es gratuito. Apuntó también que si uno quiere dejar una limosna, pero la misa de ninguna forma se paga” (Noticieros Televisa.news, México).
Con estas puntualizaciones, los presentadores de noticias propiciaron reacciones negativas y agresivas en la gente, sobre todo, en aquellos a quienes les gusta emitir opiniones por medio del twitter. Esto ocurre cuando alguna noticia se refiere a la Iglesia católica como institución o a sus ministros sagrados. En tales opiniones mordaces se puede apreciar el odio sistemático de los anticatólicos, anticlericales, agnósticos, libres pensadores, y de algunas otras personas resentidas y alejadas de la Iglesia católica. De ellos no nos extraña tal conducta. Pero de los fieles católicos sí, porque de ellos se esperan reacciones positivas, opiniones críticas, propositivas y bien fundamentadas.
Para que juzgues por ti mismo las notas mediáticas falaces y tendenciosas que estamos comentando, pero sobre todo, para que comprendas en su contexto las palabras dichas por el Papa Francisco, te propongo que veas o leas íntegramente la Audiencia General del 7 de marzo de 2018, la cual fue pronunciada en lengua italiana y publicada en ocho idiomas más (consultar el sitio web: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2018/documents/papa-francesco_20180307_udienza-generale.html).
A los católicos les recuerdo que la compleja estructura y organización eclesial requieren del apoyo y de la contribución de todos los miembros para realizar la misión que Cristo encomendó cumplir a la Iglesia en el mundo.
A este mismo propósito, también les recuerdo la siguiente norma canónica: «Los fieles tienen el deber de ayudar a la Iglesia en sus necesidades, de modo que disponga de lo necesario para el culto divino, las obras de apostolado y de caridad y el conveniente sustento de los ministros» (canon 222 del Código de Derecho canónico de 1983). A partir de esta disposición eclesiástica, y de lo establecido en los cánones 947 al 958, que tratan sobre los estipendios de las misas, juzguemos si es necesario o no contribuir con una aportación congrua para la misa.
Dado que se trata de leyes eclesiásticas, y teniendo en cuenta que el Papa es el Legislador supremo de la Iglesia católica, para que estas normas canónicas queden abrogadas se requiere que lo haga mediante un "decreto general legislativo", al que se refiere el canon 29, que habrá de promulgarse conforme a lo dispuesto en el canon 8, §1.
Dicho todo lo anterior, es claro que el Papa no ha pretendido abrogar los estipendios de las misas, sino llevar a los fieles a considerar el valor incalculable de la misa, en cuanto sacrificio de Cristo, mediante el cual ha realizado la obra de la redención humana.
Pbro. Dr. Luis de Jesús Hernández Mercado
Derecho Canónico
Universidad Pontificia de México