Ciudad de México, 18 de junio del 2018

NOTIFICACION A LA COMUNIDAD ACADÉMICA

Sensibles a la situación que se vive en el país, con mucha alegría comunicamos a ustedes que la Universidad Pontificia de México, NO AUMENTARÁ el costo de sus colegiaturas para el Ciclo Escolar 2018-2019, en todos sus programas de Bachillerato, Licenciaturas, Maestrías y Doctorados; por el contrario, correspondiente a su vocación de servicio, ha realizado un ligero ajuste de éstas a la baja, a fin de propiciar que el humanismo cristiano se difunda con mayor amplitud.

 

ARANCEL Y PAGOS DE CUOTAS CICLO ESCOLAR 2018-2019

CONCEPTO

INSCRIPCION/ REINSCRIPCION

COLEGIATURA MENSUAL

COLEGIATURA

SEMESTRAL

Bachillerato Canónico

$  8,400.00

$ 4,100.00

$ 16,400.00

*Licenciatura Canónica

Teología, Filosofía y Derecho Canónico

$  8,500.00

$ 8,200.00

$ 32,800.00

*Si se paga por créditos Licenciatura Canónica en Teología

$  8,500.00

 

$   2,600.00

Maestrías

$  8,500.00

$ 8,200.00

$ 32,800.00

Licenciatura en Ciencias Religiosas

$  5,900.00

$ 4,300.00

$ 17,200.00

Licenciatura en Derecho

$  7,900.00

$ 4,800.00

$19,200.00

Seguro de estudiante

$  200.00

   

Lenguas

$  2,800.00

   

Atentamente,                              

Pbro. Dr. Mario Ángel Flores Ramos

Rector

 

Deseas recibir información, vía telefónica sobre los programas académicos que brinda la Universidad, o deseas participar en las visitas guiadas. Contáctanos:
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Notas:

1. Los pagos de la Colegiatura deben realizarse en cuatro exhibiciones los meses de agosto, septiembre, octubre y noviembre para el primer semestre; y enero, febrero, marzo y abril para el segundo semestre. Los pagos se harán a más tardar el último día hábil de cada mes, de lo contrario causarán un interés moratorio y acumulativo cada mes del 5% mensual, aplicable en el siguiente pago.

2. Se hace el 5% de descuento sobre el total de la colegiatura, si se paga esta cantidad total antes del 31 de agosto, para el primer semestre, o antes del 31 de enero, para el segundo.

EMMO. CARDENAL ERNESTO CORRIPIO AHUMADA

Promotor en la reapertura de nuestra Universidad

En este mes de abril, específicamentehace 10 años, Nuestro Padre Dios se dignó llamar a su presencia al Eminentísimo Señor Cardenal Don Ernesto Corripio Ahumada, quien fue Arzobispo Primado de México. Sirvan estas líneas para agradecer al Creador, la benevolencia, disponibilidad y entrega generosa que tuvo el Cardenal Corripio para con esta casa de estudios; y sirvan a la vez como homenaje para quien supo ser un hábil instrumento en sus manos, a fin de que las actuales generaciones del personal: docente, discente y administrativo, que labora en la Universidad Pontificia de México, conozca la figura de nuestro primer Gran Canciller, y lo tenga en cuenta en sus oraciones.

Biografías del ilustre purpurado se encuentran en muchas partes, así que yo me limitaré a la relación que existió entre Él y la UPM. Su ilustre predecesor en la sede metropolitana, el Cardenal Don Miguel Darío Miranda, había estado insistiendo por más de una década ante las autoridades romanas, para que la Universidad Pontificia fuera nuevamente una realidad en el país; pero sería la XXV asamblea plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano, 15-18 de abril de 1980, la que acordó solicitar a la Sede Apostólica, su autorización para refundar en México una facultad de teología. Era por entonces su presidente Mons. Ernesto Corripio, a quien en consecuencia le correspondió nombrar a la comisión que finalmente cumplió con el objetivo, presidida por su obispo auxiliar Mons. Javier Lozano Barragán. Esta comisión se comenzó a reunir el 13 de junio, la cuestión económica se había encomendado a Mons. Rafael Ayala Ayala, tesorero de la CEM, algo no funcionaba, por lo que se vio en la necesidad de renunciar, y en abril del año siguiente lo remplazó Mons. Francisco María Aguilera, también Obispo Auxiliar de México; así que podríamos decir que el proyecto universitario se quedó en manos de la citada arquidiócesis, a cuyo frente estaba el Cardenal Corripio.

Se querían iniciar los cursos en septiembre de 1981, pero la XXVII asamblea plenaria de la CEM, lo pospuso un año, durante el cual se adquirió la actual sede universitaria, pues ya habían decidido iniciar en el seminario conciliar de México, para lo que se hizo una petición formal a Don Ernesto. El 16 de noviembre de 1981 en la novena reunión del comité episcopal se acuerda firmar el documento oficial mediante el cual se solicita a la Congregación Romana la reapertura de la UPM, 16 de noviembre de 1981, firman los miembros del comité encabezados por su presidente el Cardenal Corripio. La respuesta fechada el 28 de noviembre de 1981, y dirigida al firmante principal, pone siete puntos esenciales para conceder lo solicitado, pero aprueba la apertura de cursos para septiembre de 1982, y pide fecha para la erección. El 28 de diciembre 1981 se envían las correcciones concretas a los estatutos, también dirigidas al Cardenal. En ellas se subrayan los derechos-deberes que tiene de por si el Ordinario local, respecto a la vigilancia sobre la ortodoxia y las costumbres, de alguna universidad situada en su territorio; razón por la cual Don Ernesto Corripio va a quedar ligado a la UPM hasta que lo liberen de la responsabilidad pastoral de la arquidiócesis de México.

Fijada la inauguración para el 29 de junio de 1982, comienzan los preparativos de la ceremonia, donde Don Ernesto será pieza esencial, acepta la sugerencia de que el Cardenal Sebastiano Baggio presida la eucaristía inicial, agradece a su Santidad Juan Pablo II la reapertura de la Universidad Pontificia de México, 8 de junio de 1982, y recibe toda la documentación y el compromiso oficial para que esta institución comience a funcionar.

Lo que ocurre en la basílica de Guadalupe el 29 de junio de 1982, cuando el secretario de la Congregación para la Educación Católica Mons. Antonio María Javierre lee el documento que erige canónicamente la facultad de teología, y nombra Gran Canciller al Emmo. Sr. Cardenal Don Ernesto Corripio Ahumada, el primero en la nueva era que presidirá por ello el Consejo Superior Universitario. Ese mismo día por la tarde, en el auditorio de la Universidad Lasalle, Mons. Corripio, en su nuevo puesto, dio el mensaje de bienvenida. Finalmente el 12 de julio agradecía a las autoridades romanas la atención que habían manifestado en todo el proceso.

Se terminaban las festividades y comenzaba la organización de la realidad, y como Presidente del Consejo Superior, guiará los comienzos de esta institución, teniendo que dar soluciones prácticas a las múltiples dificultades que fueron surgiendo, sobre todo de carácter económico, y referentes a la adecuación de las instalaciones, tanto académicas como habitacionales para profesores y alumnos. El 29 de julio se tomaron las decisiones que marcarían el camino, a fin de que el 6 de septiembre se iniciara la actividad académica, la misa del Espíritu Santo presidida el Gran Canciller, terminada la cual se pasó al acto académico, donde el mismo Don Ernesto dictó la lectiobrevis, la cual versó sobre la missiocanonica, la misión canónica que se le confiaba a la universidad.

En el mes de noviembre de ese mismo año, terminó Don Ernesto su labor como presidente de la CEM, y a la vez su cargo como Primer Gran Canciller de la UPM, aunque como arriba se mencionó siguió unido a ella, por ser el Ordinario del lugar sede de la UPM, ahora como Vice Gran Canciller, hasta el 29 de septiembre de 1994, en que su Santidad Juan Pablo II lo exoneró de su cargo como Arzobispo Primado de México.

Por todas estas razones la Universidad Pontificia de México le confirió el primer doctorado Honoris Causa en Teología, el 24 de octubre de 1996, lo que ocurría por primera vez en la historia de la institución. En su discurso de aceptación recordó el largo camino recorrido hacia la reapertura universitaria, para terminar trazando los retos que este centro de estudios tiene frente al tercer milenio: Fidelidad al evangelio, diálogo con el mundo moderno, la Mexicanidad de la teología, y un espíritu de libertad, siempre en el horizonte del Evangelio.

 

Este próximo 25 de abril, el Sr. Cardenal Carlos Aguiar Retes celebrará la Eucaristía en la Catedral Metropolitana a las 13:00 hrs, para recordar al Emmo. Cardenal Ernesto Corripio Ahumada.

Pbro. Dr. Roberto Jaramillo Escutia, O.S.A.

Facultad de Teología

Izquierda

 

¿Está el pueblo mexicano a la izquierda del poder?
 
Según estadísticas del INE, la jornada electoral del pasado primero de julio cerró con el balance favorable de una nutrida participación ciudadana. Poco más de 56 millones de mexicanos, de un total de 89 millones inscritos en la Lista Nominal, se presentaron en las urnas para emitir su voto.
Los datos preliminares del conteo rápido posicionaron al candidato presidencial de MORENA como el virtual ganador de la contienda. Con un 53 % de la votación, obtuvo una ventaja de treinta puntos por encima del segundo lugar; un amplio margen que no tiene precedentes en el pasado reciente, desde Zedillo hasta Peña Nieto. A esto se suma también el arrollador triunfo por el que MORENA ha desplazado del centro del poder a las tradicionales fuerzas políticas del PRI, PAN Y PRD, al obtener varias gubernaturas y la mayoría tanto en el Senado, como en la Cámara de Diputados.
Este hecho inédito en la historia de la democracia mexicana fue calificado por algunos titulares de la prensa nacional y extranjera como la victoria de la “izquierda”. La versión hispana del New York Times, reporta la nota bajo el encabezado de “El largo camino de la izquierda mexicana al poder”, mientras que en el diario español El País se lee: “La Victoria de López Obrador lleva al poder a la izquierda en México.” Y es que según una encuesta realizada por CONSULTA MITOFSKY, entre los partidos mexicanos llamados de “izquierda” (PRD, PT, MC), MORENA se ubicaría en el extremo de esta clasificación.
Hay que recordar que, en el 2012, el ahora ganador presidencial anunció su separación del PRD para fundar el “Movimiento de regeneración nacional” y apenas hace cuatro años se constituyó en partido político. Para algunos de sus críticos, este partido no es más que obra y creación del PRI; otros acusan que es el partido de un solo hombre con perfil narcisista y pretensiones mesiánicas. Pero, al menos en el discurso de su cierre de campaña, Andrés Manuel enlazó su movimiento a luchas sociales como la de los estudiantes del 68; a la vez que, a los grandes hitos de la historia de México como la Independencia, la Reforma y la Revolución. En la genealogía de MORENA incluyó a sindicalistas, campesinos, maestros, activistas sociales y defensores de los derechos humanos. Más concretamente, señaló un listado de personas pertenecientes a distintas clases sociales y corrientes de pensamiento. Algunos de los nombres citados son el de Heberto Castillo, Cuauhtémoc Cárdenas, Muñoz Ledo, Manuel Clouhtier, Rosario Ibarra de Piedra, Julio Scherer, Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska, entre otros. Además, identificó su “Cuarta transformación histórica” con los valores de las libertades, la justicia, la democracia y la defensa de la soberanía nacional.
Como se ve, hasta la fecha, se sigue hablando de derecha o izquierda para referirse a los grupos políticos. Se trata de una tipificación que se remonta a la posición que, en el parlamento francés de finales del s. XVIII, ocupaban dos grandes bloques políticos. A la derecha, se ubicaban los defensores del poder público, económico, militar y religioso. A la izquierda, quienes peleaban por las necesidades de las masas y la igualdad de oportunidades para todos. Por ello, algunos consideran que la nomenclatura de “izquierda” y “derecha” está ya superada como criterio para analizar el complejo juego político.
Pero, independientemente de los partidos ¿de qué lado del poder se ubica el pueblo mexicano? Si en los últimos doce años, 234 mil personas fueron asesinadas, otras más de 30.000 desaparecidas, casi 1,6 millones fueron víctimas del desplazamiento forzado y más de cien periodistas exterminados. Si más de 53 millones de personas viven en la pobreza y más de siete en la pobreza extrema, tal parece que el pueblo está en el lado de las causas que a los politólogos se les ha antojado llamar “de izquierda”.
Pero no se puede leer el sufrimiento de la gran mayoría como una simple ideología partidista que amenaza un equilibrio sociopolítico y una estabilidad económica que sólo existe en la enferma fantasía de quien piensa que enarbolar la causa de los pobres y el compromiso social es un peligro “izquierdoso”. Lo que nos faltaba… el secuestro de la cruda realidad a manos de los que hablan mucho y no hacen nada. Con razón, advierte Francisco que «es nocivo e ideológico el error de quienes viven sospechando del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista.» (Gaudete et Exultate, 101).
El nuevo titular de la presidencia de México tiene por delante, seis años para autentificar su discurso. Asume el enorme reto, no sólo de no fallarle a sus simpatizantes, sino de poner en marcha un auténtico proceso de reconciliación nacional que nos haga conscientes de que “por el bien de todos, los pobres son primero.” Sería un lamentable retroceso en la madurez democrática de nuestra sociedad, que el nuevo ejecutivo federal jugara a ser un caudillo, con la abierta complicidad de una ciudadanía gris y pasiva que espera que el progreso de toda una nación lo alcance un solo presidente, en el corto tiempo de un sexenio.
Pbro. Dr. Alberto Anguiano García
Publicaciones
Universidad Pontificia de México