Definición de Filosofía y su importancia en la búsqueda del conocimiento

Autor: UPM

Publicación: 07/05/2024

Categoría: Filosofía

Una vez más, hablemos de Filosofía, pero esta vez nos centraremos en sus características, modos de utilización e importancia para la búsqueda del conocimiento, y como se encuentra en la vida cotidiana.

Para eso, reflexionaremos acerca de su definición y es necesario comenzar reconociendo que se trata de una palabra que en filosofía se conoce como equívoca, es decir, una palabra con múltiples significados que se entienden de formas muy diversas (como muchas palabras de nuestro dialecto).

Debemos adelantar que la búsqueda del conocimiento es algo natural en el hombre y lo podemos afianzar en los niños pequeños, porque ¿qué cosa hay que no pregunta un niño?. La búsqueda del conocimiento no es solo una ciencia, o una tarea de una única ciencia; no es un cálculo integral ni se engloba a partir de un único método; o un conocimiento afianzado en la experiencia. La búsqueda del conocimiento es algo natural inmerso en la cultura, en la cotidianidad y las relaciones humanas.

¿Cuáles son las características de la Filosofía?

Hay, al menos, tres características del conocimiento filosófico: la Filosofía como un salto a un pensamiento complejo, un conocimiento que busca una solidez científica y a través del cual se logre replantear sus propias ideas para mejorar la calidad de las teorías y así fundamentar un nuevo pensamiento.

A continuación te hablaremos de este cambio de paradigma presente en todas las edades de la Filosofía, en la antigua, en la medieval, la moderna y contemporánea:

El paso del mito al Logos: Así se conoce al momento en el que el hombre “griego” dejó de lado las explicaciones míticas de la realidad y, movido por su racionalidad (no es que lo anterior a él no haya sido racional), buscó respuestas más complejas y abstractas del mundo; lo que llamamos como el paso del “mito al logos”.

Aunque realmente en la historia no hay un paso (literal) del “mito al logos”, sino una actitud natural del hombre respecto a su realidad; y lo que es inevitable, la complejización de su pensamiento. Los indicios sobre este “movimiento” los podemos encontrar en las obras de Homero y Hesíodo, con obras como “Los trabajos y los días” así como en los filósofos conocidos como “Presocráticos”.

Solidez científica: Es a partir del siglo VI a. C. donde los griegos empezarían a hacerse preguntas sobre el universo por medio de las matemáticas y la observación astronómica; de esta manera, los griegos, llegaron a las primeras teorías filosóficas sobre el “principio del universo”.

Empezando gran parte de la reflexión filosófica. Así, en la Filosofía se puede reconocer solidez científica a la hora de la fundamentación de sus teorías. Esa es una de las características principales, no habría filosofía sin fundamentos concretos, críticos y especializados. Aquí se cuenta con un parámetro insustituible e innegable, lo que en esta disciplina se conoce como los primeros principios lógicos: no contradicción, identidad y tercer excluido.

Replanteamiento de ideas: Después de la oligarquía en Atenas, aparecieron los Sofistas, como una respuesta al crecimiento político, comercial y turístico de la misma ciudad. Protágoras, uno de estos sofistas, mantenía que la naturaleza está en constante cambio (al estilo de Heráclito) y que las sensaciones nos hacen darnos cuenta de esto porque la naturaleza no se repite de la misma manera; nuestras sensaciones nunca son iguales, el sabor de la azúcar siempre será una nueva sensación a pesar de conocer bien su sabor.

¿Cómo se aplica la filosofía en la vida cotidiana?

Ahora que ya conocemos las características de la filosofía nos toca preguntarnos sobre su aplicación. En primer lugar, la filosofía es uno de los troncos comunes del conocimiento, con esto queremos decir que varias ciencias se apoyan en ella y comparte objetos de estudio con otras ciencias, lo que hace de la Filosofía una ciencia interdisciplinar y transdisciplinar.

Sócrates es uno de los personajes más misteriosos e importantes para la filosofía, pues para él la búsqueda del conocimiento consiste en conocer el bien por medio del reconocimiento de la ignorancia, por tanto el que reconoce que es ignorante se conoce a sí mismo, y, al mismo tiempo, conoce el bien. Es importante mencionar que el ejercicio del autocuidado lo realizamos todos en la cotidianidad de nuestras actividades personales y es lo podemos relacionar (de alguna manera) con recomendaciones que algunos personajes de internet nos exhortan.

Saltemos unos siglos más tarde. Siglo XVIII con Soren Kierkegaard, el padre del existencialismo. Para Kierkegaard la filosofía se había quedado estancada en el pensamiento abstracto de Hegel, que buscaba comprender objetivamente y a través de su razón, toda la realidad. Frente a esto, Kierkegaard, el filósofo danés quiso sostener que el propósito primordial del conocimiento filosófico es que el hombre se pregunte y reflexione sobre su propia existencia, se preocupe por sí mismo y las decisiones que ha tomado en su vida, así como la respuesta a la pregunta de cómo se orienta a un fin último y trascendente: de suerte que en algún punto pueda alcanzar la felicidad que tanto sueña.

Incluso esto lo podemos relacionar con la mística y la espiritualidad, la llamada “noche oscura del alma” aquello que todos hemos experimentado a lo largo de nuestra vida y aquello por lo cual los filósofos reflexionan con tanto ímpetu; movidos por unas ganas de vivir y de cambiar latentes.

Actualmente, a la hora de aprender cualquiera de las ciencias, las más antiguas y las más nuevas, nos enfrentamos en algún momento a problemas de carácter filosófico, que como filósofos podemos clasificar como: problemas lógicos, metafísicos, antropológicos o éticos, o a una especie de mezcla transversal de disciplinas y realidades cada vez más complejas: un ejemplo es la relación del hombre con la famosa inteligencia artificial.

Filosofía y religión

La filosofía y la religión tienen una relación desde hace bastante tiempo, las dos comparten un fundamento antropológico, ético y cultural que podemos conocer y rastrear; lo mismo que, desde la filosofía es posible hacer una especie de Teología. Sin embargo, las dos tienen fundamentos diferentes, pero que pueden empalmarse una con la otra.

Por su relación tan importante, es que en filosofía existe una disciplina que se dedica por completo a estudiar a la religión como manifestación de la fe y relación con la divinidad. La filosofía de la religión es la disciplina que se encarga de estudiar el fenómeno religioso, es decir, la manera en cómo los hombres se dirigen y dirigen su pensamiento a Dios, del cual se derivan prácticas y modos de vida particulares.

Estudia el significado de los símbolos, el culto, el rito, el dogma e incluso el mito como fundamento de un pensamiento y doctrina religiosa, que se consolidan en una estructura triple conformada por dogma, rito (la ritualidad) y moral, como un sistema de creencias y valores que dan un sentido particular a la vida.

La religión tiene un carácter sobrenatural, moral y cultural. Y lleva una verdad que puede descubrirse por medio de la revelación divina, es decir, el conocimiento religioso es complejo de comprender por eso es necesario un refuerzo filosófico que alimente la fe. La filosofía, con su enfoque racional y crítico, ofrece herramientas para profundizar en la comprensión de las verdades religiosas y para dialogar con otros sistemas de pensamiento.

Conclusión

Como ya hemos visto, el concepto de filosofía puede encontrarse más allá de libros y obras de grandes pensadores. La filosofía tiene una realidad práctica, pues todo nace por la curiosidad y asombro del hombre, los vimos con los primeros filósofos. Pero no solo se trata de pensamiento abstracto y rudo, sino de una conciencia de la existencia, de nuestro comportamiento y de nuestra capacidad de cambiar.

Por otro lado, vimos las características de la filosofía, que claro han ido cambiando a lo largo de la historia, siendo la solidez científica y el poder hacer un cambio de paradigma. Sin embargo, el pensamiento crítico es la principal característica de la filosofía y es algo que cualquiera puede hacer, todos podemos criticar razonablemente algún juicio, precepto o fenómeno que se presente a nuestra percepción. Lo cierto es que el hombre filosofa sin darse cuenta que filosofa.

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