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LOS GRAFITI EN LA UPM Y EN EL ESPACIO SOCIAL

Muy queridas amigas y amigos,

Con el mes de mayo llegamos a la conclusión de un semestre y también al término de un año académico.  Y si el final del ciclo escolar tiene un tinte apocalíptico, no será precisamente por los exámenes de los últimos días, ni por las defensas públicas de tesis y tesinas, sino porque la liturgia pascual que converge con el fin de clases, nos recuerda que los esfuerzos y sufrimientos del presente, bien valen la pena, si mantenemos firme la esperanza en la victoria de la fe.

En efecto, no se puede transitar por ningún camino, si no se tiene la confianza y la esperanza de alcanzar la meta. Ciertamente, ahora es tiempo de exámenes finales y aunque éstos pueden generar esfuerzos no habituales, así como emociones no deseadas, sin embargo, nos ofrecen la oportunidad de hacer una síntesis personal de lo aprendido.

Pero para todos, estudiantes, maestros, investigadores, bienhechores, directivos, personal de trabajo y familiares, es también tiempo para evaluar nuestro propio crecimiento personal.  Una buena medida para evaluar la autenticidad del propio crecimiento radica en el impacto de cambio positivo que hemos logrado en nuestro entorno natural y social porque el auténtico progreso personal no pude ser ajeno a la mejora de lo demás y de los demás.

En muchos lugares turísticos, son los jóvenes, los autores del antiguo y conocido grafiti de “I was here”.  Sin duda, la vida es un maravilloso viaje, pero nosotros somos algo más que meros vacacionistas. En este tiempo de evaluación, hay una pregunta que espera respuesta: ¿en qué se nota tu paso por esta Universidad? ¿Qué huella has dejado, en la sociedad, que sea digna de ser seguida por quienes vienen detrás de ti? ¿Cómo sabrán los demás que tú estuviste aquí, en la UPM, ahí en tu casa, allá, en aquel lugar de tu barrio o en aquella plaza de trabajo?

En este mes en que celebramos a los maestros, aprendamos de ellos que con su ciencia, talento, dedicación y ejemplo dejan profunda huella y marcan derroteros de progreso. Advirtamos, con inteligencia, que si ahora ellos saben enseñar es porque, en su momento, supieron aprender, y todavía hoy, al enseñar, no dejan de seguir aprendiendo.

Con la gracia de Dios, la enseñanza de los maestros, el apoyo de los benefactores y familiares, así como con el esfuerzo de todos, hemos llegado al final de un ciclo, pero mientras seamos peregrinos en esta tierra, nuestra casa común, nos queda aún camino por hacer y recorrer.

En este mes de mayo, mes de María le suplicamos: “Santa María, madre expectante que te encaminaste presurosa a las montañas de Judá para servir y cuidar el alumbramiento de una nueva vida, ven con nosotros que, al caminar, vamos siguiendo tu huella que transformó nuestra historia.”

Pbro. Dr. Alberto Anguiano García
Rector

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