¿Qué Significa Biblia?: El significado de la palabra

Autor: UPM

Publicación: 06/20/2024

Categoría: Formación Continua

En el entorno Oriental Mediterráneo han surgido tres grandes “religiones del libro”: judaísmo, cristianismo e islam, llamadas así porque su centro es un libro sagrado: La Torá, la Biblia y el Corán han conformado las grandes religiones de nuestro entorno. Moisés, Jesús y Mahoma no escribieron, sino que pronunciaron palabras llenas de vigor y vida, esperanza y salvación. A sus discípulos les correspondió ponerlos por escrito.

En cada uno de los libros hay un punto neurálgico: la elección de Israel como pueblo de Dios en el judaísmo, la filiación divina de Jesús en el cristianismo, y la doctrina del Corán como expresa la Palabra de Dios en el islam. Común a los tres es la afirmación de un solo Dios que se revela. Evoca el pasado del pueblo creyente para vislumbrar su futuro paradisiaco. Tiene que ver con la incursión salvadora de Dios en la historia.

Cristianos o no, en general hablamos mucho de ella, quizá bajo diversos aspectos pero también bajo diversos nombres: Sagrada Escritura, Palabra de Dios, o simplemente la Escritura. Es por eso que en este artículo queremos hablarte de la Biblia y su significado; empecemos por esto: ¿Sabes qué significa la palabra “biblia”? Continúa leyendo este artículo para descubrirlo.

Estas líneas que a continuación se presentan están inspiradas en lo escrito por Casiano Floristan († 2006), teólogo español quien fuera el primer presidente de la Asociación de Teólogos Juan XXIII entre los años 1980 y 1988.

Significado de biblia

La biblia es la cristalización de la Palabra de Dios, necesaria en el quehacer de la Iglesia. Por ello, la tarea de ésta es anunciar la Palabra de Dios, celebrarla en la asamblea y hacer que sea fecunda en la vida de los fieles.

Por medio de las palabras nos comunicamos los seres humanos. Por eso las palabras deben ser eficaces, es decir, necesitan ciertas condiciones para que sean fructíferas y no inútiles. Para que operen las palabras eficientes, es necesario que por sí mismas estén correctas e íntegras, sinceras y coherentes por parte de quien las pronuncia e incisivas e imperativas por parte de quien las escucha. Si no sucede esto, las palabras pueden convertirse en un obstáculo para la comunicación por la mala interpretación que se les da.

La palabra es un constitutivo fundamental de la relación interpersonal, siempre que entre los dos se hable el mismo idioma y código comunicativo. Los ejemplos bíblicos son la Torre de Babel en el AT y Pentecostés en el NT. La palabra también puede ser escrita para salvaguardar su permanencia. La escritura es la palabra cristalizada, hasta que alguien la lee. Por eso al ser leída, la palabra recobra vida.

La palabra de la Biblia es de estilo semita, en el sentido en que estos textos y sus enseñanzas van unidos indisolublemente con la realidad. El término Dabar significa relato y realidad, mandamiento y suceso. Esta Escritura afirma que todo ha surgido por el poder de la Palabra de Dios.

Por su parte, Jesús habló con autoridad propia y repetidas veces dijo “Yo os digo”. Con su palabra hizo muchos milagros. Su palabra es palabra de Dios. La comunidad cristiana, reunida por Jesucristo, reconoce la palabra que viene de Dios, que no anula a las demás palabras humanas, sino que les da pleno sentido. Efectivamente, la Palabra de Dios designa las palabras de Jesús y el mensaje evangélico de la predicación cristiana.

La Biblia y la celebración litúrgica

La biblia y la liturgia son dos grandes fuentes de la vida cristiana. La biblia fue escrita para que la Palabra de Dios se proclame en la reunión. en el fondo es un libro litúrgico. Los libros litúrgicos son la Biblia rezada, vivida y encarnada sacramentalmente en la vida de la Iglesia. La Palabra de Dios introduce la celebración sacramental y la celebración actualiza la Palabra de Dios.

En la liturgia, la Palabra de Dios surge cuando se proclama un pasaje de la Biblia en la asamblea. Dada la naturaleza dialogal de la liturgia, la Palabra de Dios es esencial en la celebración. Su oficio es convocar, evocar e invocar. Así, al descubrir el sacramento como símbolo, penetramos nuevamente en la categoría del lenguaje.

Debemos percatarnos entonces que siempre el primer elemento de toda celebración litúrgica es, precisamente, la Palabra de Dios; pensemos, por ejemplo en la primera lectura, segunda lectura y el Evangelio dentro de la misa. El Concilio Vaticano II ha rescatado el valor insustituible de la palabra dentro de la celebración.

Cantos bíblicos: La Palabra de Dios cantada

El canto ha tenido siempre una función irremplazable en la celebración cristiana. Rastrea lo inefable del misterio cristiano, sondea lo profundo de la interioridad y ayuda a que la fe se enraice en el mundo de la afectividad. Muchas partes de la liturgia se cantan para que su contenido penetre en las capas profundas de la persona creyente.

El canto es un medio de unión que produce y exige unanimidad. Se opone al individualismo, es capaz de crear comunidad. La función del canto no se limita a cumplir materialmente el rito, sino a que se acoja la Palabra de Dios y se responda con meditación, aclamación, súplica y acción de gracias. Es por eso que a la hora de preparar los cantos de una celebración, es necesario tener en cuenta el grupo humano que celebra, el motivo de la reunión, el conjunto de la celebración y su distribución.

¿Qué significa la palabra biblia?

La palabra “Biblia” significa conjunto de libros. Según nuestro teólogo, el término “Biblia” designa al conjunto de libros que se escribieron a lo largo de unos mil años, aproximadamente. La biblia es la cristalización de la Palabra de Dios, necesaria en el quehacer de la Iglesia. Por ello, la tarea de ésta es anunciar la Palabra de Dios, celebrarla en la asamblea y hacer que sea fecunda en la vida de los fieles.

Para la fe cristiana es de especial importancia la relación con la revelación, es decir, todos aquellos medios por el que Dios comunica su mensaje de salvación a los hombres. Para la Teología, el lugar privilegiado para descubrir y acercarse al “dato” revelado, es lo contenido en las Sagradas Escrituras o la “Biblia”.

La Palabra de Dios no es mera doctrina, información o mensaje: es interpelación y conversión; de hecho, Evangelio significa “buena noticia”. No es pues, en sentido original un libro, sino una acción. Los cuatro evangelios son confesiones, profesiones de fe, narrativas y narraciones del ministerio mismo de Jesús y también, en el fondo, reflexiones eclesiales. El leccionario es la biblia litúrgicamente organizada.

Conclusión

Para concluir, quisiéramos dejarte una pequeña reflexión bíblica: De los cinco sentidos, sobresalen en el Nuevo Testamento el oído y la vista, ambos relacionados con la fe. Para captar el mensaje evangélico es necesario oír, y para responder a Dios es conveniente hablar.

El sentido del oído equivale a la disposición de escuchar y obedecer a quien habla. El oído es el sentido de la palabra, el órgano por excelencia de la comunidad humana y religiosa. Escuchar es oír atentamente para después hablar, responder. La liturgia es un encuentro de dos palabras: la de Dios, que tiene la iniciativa y habla, y la del creyente, que contesta como respuesta. Es un diálogo a través de acciones y de palabras.

En los evangelios aparecen dos defectos físicos en sentido figurado, la sordera y la ceguera, como aquellos que no escuchan o no entienden la palabra pronunciada por Dios y que, por este defecto, no pueden responder a esta revelación.

Esperamos que lo aquí expuesto te sea de mucha utilidad para la profundización de nuestra fe cristiana. Te invitamos a que nos sigas frecuentando para enriquecer y fortalecer tu relación con Dios.

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