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¿Ventaja o necesidad saber una lengua extranjera?

Escrito por: Lic. Thania Violeta Velázquez Vega

¿Sabias que se considera que para el 2030 un profesionista competitivo promedio, deberá saber al menos cuatro lenguas extranjeras? La importancia de aprender una segunda lengua en la actualidad nos lleva a extremos, o lo vemos como algo motivador y una gran oportunidad de desarrollo, o es algo que da miedo, porque significa una desventaja ante los demás y es un castigo laboral, estrés por la posibilidad de perder el trabajo. Sabemos que el mundo se conecta más y cada vez más rápido, el hecho está en que cada año podemos ver que la tecnología nos pone un reto nuevo para poder enfrentar lo que se requiere de nosotros como personas, y no solo hablemos de nuestros conocimientos en un área específica, sino nuestras habilidades de comunicación en una lengua distinta a la materna.

La importancia de aprender una nueva lengua siempre nos lleva a varias interrogantes ¿Cuál será la mejor escuela?¿Es buena inversión? ¿Cuánto tiempo me llevará aprender un idioma  nuevo? ¿Seré capaz de lograrlo? entre otras; pero pocas veces nos enfocamos en qué tan motivados estamos para hacerlo. Y es aquí donde todos deberíamos iniciar. 

El miedo nos limita, la motivación nos fortalece

Cada quien tiene su motivo personal, pero el hecho de iniciar el estudio de un idioma extranjero desde el acercamiento en un área que nos atrae y enamora, nos llevará a disfrutar el proceso, y con eso a ampliar nuestra experiencia y estar seguros de los beneficios del estudio que estamos llevando a cabo. Estos beneficios se extienden desde la habilidad de ver una película extranjera sin subtítulos, hasta la habilidad de entender textos en su lengua de origen, prosperar en un negocio usando el conocimiento de las lenguas extranjeras, o simplemente la comunicación con gente del exterior. Saber una lengua secundaria mejora la vida social y cultural porque ayuda a establecer una conexión con otras partes del mundo, mejora la posición económica porque añade valor al currículum vitae, y mejora el cerebro porque es una práctica mental y porque aumenta la materia gris.

Si nos enfocamos en nuestra comunidad UPM, que en su mayoría es religiosa, la situación que se enfrenta no es muy diferente a la de los laicos; y aquí me gustaría citar a Lord Dearing: “Para los estudiantes que están restringidos a una educación monocultural monolingüe hay un peligro significativo, ya que no podrán ocuparse de las demandas cada vez más complejas de nuestra sociedad”. Los sacerdotes y religiosas desempeñan un papel muy destacado en la comunidad a la que pertenecen, implica un trabajo arduo y profundo para ayudar, enseñar, guiar, dirigir, atender, escuchar, etc a su congregación, lo que significa estar hombro con hombro en la sociedad. Si bien hay quienes viajan por misiones y esto les implica conocer nuevas culturas y lenguas por inmersión; muchos se quedan en su territorio, ¿Pero qué sería de un sacerdote o religiosa que no tiene el conocimiento elemental en la lengua de la Iglesia en la que se desempeña? ¿Qué sería de aquel sacerdote que no entiende la lengua del migrante que ha llegado a su país? ¿Qué sería de aquel sacerdote que no tiene hambre por entender el lenguaje de los jóvenes que utilizan anglicismos? ¿Qué sería de aquel sacerdote que no entiende el idioma extranjero de los textos de su investigación? Es ventajoso entonces saber otra lengua, pero es más enriquecedor estar al servicio y dirigir a la comunidad religiosa desde el “saber” otra lengua: Uno es capaz de relajarse más y de interactuar con el entorno. De esta manera, nace la posibilidad de descubrir historias y costumbres locales que uno se perdería si no manejase el idiomaGrandinetti, Antonella.

Estamos en un mundo global, la interculturalidad la experimentamos en nuestro día a día.  Pensemos en México, de nuestro país salen migrantes hacia nuestro vecino del norte Estados Unidos, hay una comunidad que se auto define como hispana, cercana a los 39 millones de personas; el español es la lengua extranjera más estudiada y demandada en ese país, casi tres veces más que cualquier otra. Y si nos cuestionamos ¿Cómo se atiende pastoralmente a nuestros connacionales? ¿Qué necesidades provoca en ellos la diferencia de lengua? ¿Hay una necesidad u oportunidad de los sacerdotes estadounidenses para aprender una lengua extranjera? A los nativos les resulta interesante y simpático que uno pueda expresarse en su lengua Grandinetti, Antonella. Conociendo otra lengua, es posible crear relaciones con la gente del mundo en un nivel más profundo. 
Es más fácil entender la cultura con el conocimiento de la lengua, porque la lengua es una parte integral de la cultura y es la manera en que podemos experimentarla completamente. Es más, entender una película extranjera sin subtítulos; es más, entender las fuentes sin traducciones; es más, atender al otro conociendo su idioma; es más, conocer la etimología; es más, pensar en otra lengua; es más, romper nuestros límites; es más, estar in que estar out.

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Luis Mauricio

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